jueves, 4 de marzo de 2010

El sueño de la Iguana


Cómo llegué hasta aquí…
Que lugar es este, no siento mi cuerpo, parece disociado de mi mente, de mis pensamientos. Donde estoy todo esta oscuro, no siento, nada, no hay brisa, no hay sonidos, al menos parece que hay vida allá afuera. Veo a la gente moviéndose, caminan, ríen, sus rostros reflejan sus estados de animo, otros ocultan sus temores en antifaz de ira, o invisibles mascaras de indiferencia; pienso que yo formaba parte de ese mundo también. Hay días que lo echo de menos, ese lugar donde lo que ves es irreal, aparente, pero yo navegaba en mi barca de autoengaño muy a gusto bajo el sol. Hay días que el frío proviene de mi interior, me estremece, y me abrazo oprimiendo mis hombros con mis manos, permanezco meciéndome como siguiendo un tenue arrullo, una nana venida de algún sitio desconocido, entonces salgo y como animal de sangre fría, me quedo inmóvil bajo el sol, pero no siento su calor, no percibo el tiempo, todo es abstracto, intemporal. Afuera la vida sigue, indiferente, nada es conmigo.

Ro

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2 comentarios:

  1. Uau mi niña, que poe´tica entrada. Muy bien relatada y con un sentimiento que de repente se me antoja muy cercano.
    Te mando un besazo Ro, un placer leerte

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  2. Hola Fail: Esta composición es de hace ya algunos meses, le he encontrado hoy y decidí publicarla. Es verdad parece oscura, como tus relatos, que bien un "poco de sombra ayuda a formar contraste".
    Gracias por tu comentario, abrazo con beso.
    Ro

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