domingo, 24 de julio de 2011

No es No


“No” es “No”,
y hay una forma de decirlo:
No.

Sin admiración,
ni interrogantes,
ni puntos suspensivos.

“No”
se dice de una sola manera.
Es corto, rápido,
monocorde,
sobrio y escueto.

No.
Se dice de una sola vez.

No.
Con la misma entonación.

No.
Como un disco rayado.

No.
Un “No” que necesita
de una larga caminata o
una reflexión en el jardín,
no es “No”.

Un “No” que necesita
justificaciones y explicaciones,
no es “No”.

“No”
tiene la brevedad de un segundo.

Es un “No” para el otro,
porque ya lo fue para uno mismo.

“No” no deja puertas abiertas,
ni entrampa con esperanzas,
ni puede dejar de ser “No”,
aunque el otro y el mundo
se pongan de cabeza.

“No” es el último acto de dignidad.

“No” es el fin de un libro sin más
capítulos ni segundas partes.

“No”
no se dice por carta,
ni se dice con silencios,
ni en voz baja,
ni gritando,
ni con la cabeza gacha,
ni mirando hacia otro lado,
ni con símbolos devueltos,
ni con pena y mucho menos
con satisfacción.

“No” es “No” porque no.

Cuando el “No” es “No”,
se puede mirar a los ojos, y el “No”
se descolgará naturalmente de
los labios.

La voz del “No” no es trémula,
ni vacilante,
ni agresiva, y no deja
duda alguna.

Ese “No” no es
una negación del pasado:
es una corrección al futuro.

Y solo quien sabe decir “No”
puede decir “Si”.

Hugo Filkenstein

Enlace: "La Marcha de las Putas"





domingo, 17 de julio de 2011

Gibran Jalil Gibran “Dios”


En los días de mi más remota antigüedad, cuando el temblor primero del habla llegó a mis labios, subí a la montaña santa y hablé a Dios, diciéndole:

-Amo, soy tu esclavo. Tú oculta voluntades mi ley, y te obedeceré por siempre jamás.

Pero Dios no me contestó, y pasó de largo como una potente borrasca.

Y mil años después volví a subir a la montaña santa, y volví a hablar a Dios, diciéndole:

-Creador mío, soy tu criatura. Me hiciste de barro, y te debo todo cuanto soy.

Y Dios no contestó; pasó de largo como mil alas en presuroso vuelo.

Y mil años después volví a escalar la montaña santa, y hablé a Dios nuevamente, diciéndole:

-Padre, soy tu hijo. Tu piedad y tu amor me dieron vida, y mediante el amor y la adoración a ti heredaré tu Reino.

Pero Dios no me contestó; pasó de largo como la niebla que tiende un velo sobre las distantes montañas.

Y mil años después volví a escalar la sagrada montaña, y volví a invocar a Dios, diciéndole:

-¡Dios mío!, mi supremo anhelo y mi plenitud, soy tu ayer y eres mi mañana. Soy tu raíz en la tierra y tú eres mi flor en el cielo; junto creceremos ante la faz del sol.

Y Dios se inclinó hacia mí, y me susurró al oído dulces palabras. Y como el mar, que abraza al arroyo que corre hasta él, Dios me abrazó.

Y cuando bajé a las planicies, y a los valles vi que Dios también estaba allí.


Gibrán Jalil Gibrán


Enlace: Carlos Monsivais



sábado, 9 de julio de 2011

Recordando a Facundo Cabral

“Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera”.

Enlace: "Facundo Cabral"



sábado, 2 de julio de 2011

La Torre

Las emociones son parte de nuestra existencia, pueden inspirarnos y llevarnos a crear, si somos propositivos aprenderemos hasta de las situaciones mas temidas...

Solamente los períodos de crisis y cambios drásticos hacen que el individuo exprese y canalice su faceta más creativa, claro está, si él está dispuesto a asumir el riesgo de seguir adelante, sin dejarse amilanar por las catástrofes, las pérdidas y las conmociones. Detrás del dolor y la angustia que produce un derrumbe, la vida brilla como una promesa de nuevas opciones, pues la vida no se detiene.

Las crisis repentinas son los modos en que la vida nos hace despertar de nuestros letargos. Si algo en nuestra vida funciona mal y no estamos conscientes de ello, o no lo queremos ver, podemos espera un golpe a nuestro ego, una explosión o en desenlace fatal. Si contenemos nuestro enojo, llegará un momento en que la "presa" explote. Si estamos detenidos en medio del camino, una sorpresa desagradable nos quitará del medio.
¿Cuán triste será la experiencia? La forma en que respondemos a las crisis marca la diferencia. Si reconocemos que la ruptura ocurrió porque era necesaria, "abrazar" el cambio o el menos encontrar algo positivo en él lo hará menos traumático. En efecto, un cambio de dirección puede hacernos sentir una tremenda liberación.

La Torre - Tarot - Arcano XVI

Enlace: "Lazy Song"


Menos Violencia, Más orgasmos

¡Subvertir la violencia en placer! El orgasmo, más allá de la experiencia físico-corporal, es ícono de entrega y amor. El apoyo, la unión, la empatía entre mujeres nos ayuda a crecer y tener la fuerza de 'todas a una'.