martes, 21 de julio de 2009

Divinamente Humano - Mi correo personal

Según vayas transformándote en un testigo, según vayas siendo consciente, sencillamente llegaras a saber que tú no eres el cuerpo, ni la mente, ni siquiera el corazón.

Únicamente eres un observador, distinto de todo lo que te rodea. El cuerpo es el límite más externo, la mente está un poco más adentro, el corazón aun mas en el interior, pero en tu más profunda esencia solamente eres consciencia.

Conociéndolo, te desapegas de tu propio cuerpo, de tu mente y de tu corazón. Ese desprendimiento te aporta dominio. No quiero decir que seas destructivo con tu cuerpo, cuídalo, porque es un instrumento maravilloso, un gran regalo de la existencia, sin embargo, ahora sabes que solo es la casa en la que vives. Igual que cuidas tu casa, cuida tu cuerpo, es el templo.

Qué gran golpe decir, “no eres este cuerpo”, después de cuidarlo tanto o procurarlo para que no se enferme o sanarlo. Y es indudable que es bueno, eso lo haces por amor a ti, eso es perfecto. Cuando retomes la consciencia de que no eres el cuerpo, ni la inteligencia mental emocional, entonces llegaras a lo que eres y definitivamente tu mente se hará clara, tus emociones no oscilaran entre pasión-dolor, alegría-llanto, amor-miedo, y tu cuerpo sanara en su totalidad.

Es tan importante llegar a la consciencia de lo que eres, que nos lleva mucho tiempo.

Te pondré un ejemplo: un reloj, su función es mostrar la hora, y la estética es importante. Tu cuerpo es la apariencia del reloj, su función es transportarte. El mecanismo del reloj es lo que hace que se mueva, así todo tu organismo interno, glándulas, sangre, corazón, arterias, huesos, órganos, etc., es quien tiene la función biológica funcional natural de moverlo, es decir, como todas las partes del reloj que se sincronizan para trabajar. Lo más profundo es la función para lo cual fue creado, es decir, LA INTENCIÓN. Así tú fuiste creado con una INTENCIÓN.

Quien tuvo la intención, invento el reloj, quien tuvo la INTENCIÓN AMOROSA te creo a ti. Y tus primeros co-creadores, tus padres biológicos, son solo un canal.

El creador de ellos, es otro co-creador, y a su vez, otro más… de ahí que generaciones se han desprendido de nuestro poder co-creador.

Y ¿por qué CO-CREADOR? Porque tú o tus papás no crearon los órganos o el corazón de los hijos o nietos. ¿Cierto? Entonces en definitiva pusimos una parte, le pusimos ese elemento mágico y maravilloso que es la INTENCIÓN

Y así, de intención en intención, con amor, todo fue creado. No puedes pasar a lo siguiente mientras no reconozcas que eres solo Co-Creador, hasta que no reconozcas que eres Hijo, no eres un Dios.

Eres parte de Dios, como sea que lo concibas, y eso no significa que Dios no está en ti, es solo que te has separado. Y la separación es el problema. Para fabricar el reloj, se recurrieron a muchas partes que armonizaran, así tu, para ser quien eres se armonizaron y organizaron muchas cosas, tú no te creaste solo. Pero si eres creado a imagen y semejanza de quien te creo, porque como fractal se proyecto y creo igual en todos, (por dentro más allá del cuerpo físico-biológico, mental y emocional)

A lo que nos lleva esto es que la falta de reconocer la esencia que es INTENCIÓN AMOROSA en ti, es lo que te ha hecho juzgar y separarte. Y todo el dolor del mundo proviene de ello precisamente.

Si lo miras de una forma muy practica y sin tanto romance, todos los relojes tienen que tener algo en común para funcionar, y una función única independientemente de los arreglos externos. Así nosotros, todos y cada uno de nosotros fuimos creados para experimentar, y nuestra función es SER DIVINAMENTE HUMANOS.

HUMANAMENTE DIVINOS… DIVINAMENTE HUMANOS…

Puedes reconocer la humanidad en ti, pero no has reconocido la DIVINIDAD, es decir, el CHIP PRINCIPAL QUE TE UNE Y TE HACE IGUAL A LOS DEMAS, independientemente de cómo se te ocurra ser o querer manifestarte por fuera.

HUMANO… Si, en efecto, tienes corazón, respiras…eres humano, y no importa si eres un vendedor o secretaria, niño, anciano, como sea, la humanidad se reviste con un cuerpo.

DIVINO… ¿SOY DIVINO? Aquí es donde empiezas a rascarte la cabeza, porque para reconocer la divinidad en ti, pues… no te la crees, o te la crees, pero te separas cuando no reconoces la divinidad en otros y claro, estas creyendo que solo tú lo eres, y mientras no veas en todos, desde los que odias y repudias hasta los que dices amar; hasta que veas la divinidad, no puedes creerte divino. Porque sigues pensando en diferencias, cuando ya viste que el reloj tiene un chip principal, igual a todos que hace su función… SER. Así tu como todos tienes un CHIP que te hace SER y ese chip es IGUAL EN TODOS…IGUAL EN TODOS…lo único diferente son los roles y las experiencias (la apariencia y todas las personalidades) pero El que Creo a todos es socialista y dijo: TODOS IGUALES EN ESENCIA, ESA ES MI INTENCIÓN, Y QUE TENGAN DIFERENTES VESTIDITOS Y FORMAS ESA ES UNA CARACTERÍSTICA PARA DAR DIVERSIDAD A LA EXPERIENCIA.

Tú podrás ser distinto por fuera, pero por dentro TODOS SOMOS IGUALES. Más allá del cuerpo, más allá de las emociones y mentes, la igualdad está basada en el AMOR, porque imagínate, si la competencia por ver quién es mejor fuera también interna, no habría AMOR.

Y hablando de amor, ese chip que tienes y que todos tenemos igual, se llama AMOR, y el AMOR es lo que te hace DIVINAMENTE lo que eres.

¿No te parece increíble? Bueno, quizá a tu personalidad esto no le agrade mucho, es más… puede ni creerlo, o desearlo. La competencia por ser mejor o diferente acaba aquí, porque hagas lo que hagas en esencia es UNO Y EL MISMO.

Pero, veámoslo más amorosamente, ser UNO Y EL MISMO es saber que no importa la diferencia que tengamos, mientras me respetes yo te respeto, mientras me aceptes yo te acepto, mientras reconozcas que tenemos experiencias distintas y cuerpos diversos, gustos afines o contrarios, que alegría, saber que algo tenemos iguales y eso nos hace auténticos, y pertenecientes a alguien que tuvo la intención de amar la esencia del que es, y en definitiva sólo esa intención contó cuando de hacer la vida se plasmó, cielos y mares azules en verdad, amor y corazones amantes y amigos de paz se llenó de amor y gratitud, montes y valles en verde vistió y como un canto de aves sonido le dio, a esta maravillosa tierra que hasta hoy hospedaje te dio.

Y con cantares armó los puentes invisibles que unirán a seres humanos que en vida caminan, y que en espíritu transparente acompaña la esencia que vida les da y alegría es vestida de blanco como ser único e irrepetible, en eso radica el amor, que día a día, instante e instante, crea y no repite, te da el aire que tus pulmones alimentan y mueven el corazón del hombre que en vida a veces va desperdiciando de tiempo en tiempo respiraciones y latidos por estar distraído,

Por estar dolorido,

Por estar atolondrado

Buscando el afanoso pesar de ser diferente, cuando no se ha dado cuenta que aquel que de vida le vistió le dio un solo ser que no es de nadie más, le dio un alma que viene a experimentar y le dio un espíritu que de amor le llenara, y el hombre sufre la desdicha de no tener un celular o el pantalón de moda… qué pesar tan dulce, la diferencia, y qué pesar tan amargo la igualdad, mientras duerme el sueño de la carne. El humano se transforma en divino cuando reconoce que es uno y el mismo, que es único cuando se mira al espejo y que es amor cuando se transforma en aquel que con compasión y amor mira, a aquel que cree diferente en aspecto, pero le dice: hermano, hermana, soy uno contigo, con el ser que nos creó, y nuestras diferencias son como el viento que sopla fuerte y hoy tu cabello acomodo distinto y mañana el mio estará distinto.

Pues de creación y creatividad te hablo yo, pues que de amor por la diferencia, amando la similitud estoy, no puedes amarla si no primero reconoces que uno y el mismo se divide y multiplica en lo mismo.

Que no importa si es rosa, o clavel, o huele de noche, pues que el aroma no se viste ni se ve, así tu esencia, ni se viste ni se ve, parece diferente a los sentidos, pero en esencia es aroma.

Ven hermano mío, y reconoce que eres aroma de una bella flor del jardín del edén, y no importa nada más, sabe, que el aroma nos une, y sabe que el aroma sale de la fábrica universal que en ti se maravilló por crear miles de olores diversos, pero y al fin, aroma eres y ahí, al centro de la flor regresarás.

Esta es la invitación, a que dejes de percibirte sólo como una entidad separada de quien te trajo aquí. Pues que si ahora sabes que más allá de eso que te hace diferente, tienes algo igual a todos, de experiencias respetar, de diferentes sabores a gozar, de diversas razones para vivir, pero sabe que eso que llevas dentro, te UNE a todos, y TE HACE PERTENECER A UNO Y EL MISMO, y al creerlo y sentirlo, de separación humana pasarás a sentirte DIVIMANENTE HUMANO, y se acabará, en verdad te digo, soledad, amargura, carencia, para revestirte de UN SER DIVINAMENTE HUMANO.

Sólo eso y nada mas…


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