martes, 22 de junio de 2010

La Piscina


El agua de la piscina se agitaba sin causa aparente, las ondas golpeaban con fuerza las orillas, la luna iluminaba la noche creando ondulados reflejos de azogue, de pronto el agua fue recuperando su quietud, a lo lejos, en el otro extremo, una figura espectral me miraba, pensé que era una ilusión óptica formada por las sombras y la distancia, entonces fijé la mirada hasta lograr definir aquella silueta, conforme mi visión se agudizaba pretendiendo no distinguir con claridad, un sudor frío y electrizante cubrió mi cuerpo, el corazón golpeaba con acelerados latidos que resonaban en mis sienes, el miedo comenzó a invadir, mi mente; quise salir corriendo, alejarme del lugar, dejar atrás aquel espectro, pero mis piernas no respondieron, creí colapsar, sabía que estaba a prudente distancia, era una piscina de entrenamiento y sus dimensiones me daban suficiente margen para salir huyendo, la tensión crecía, mi boca estaba seca y algo me decía que mi garganta cerrada no podía gritar pidiendo ayuda, el pánico me había paralizado, mis rodillas se doblaron y caí, mis ojos se cerraron lentamente para volver a abrirse presa del instinto, impulsados por el miedo, aquella lucha entre evadir y estar alerta, se prolongó por algunos segundos, cuando volví a abrirlos el espectro me miraba, su rostro era el mío, me extendía la mano...
Comprendí que era hora de partir.

Ro







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2 comentarios:

  1. Puffff no vuelvo a ir a la piscina no vaya a ser que me tiendan la mano, no quiero partir!!!!! y menos así!!!
    me ha gustado mucho me has mantenido en tension todo el rato
    un besito

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  2. Antares: ¡se había ahogado! y no lo sabía...
    Menos mal que le tendieron una mano (humor acido) jejeje

    Gracias por tu comentario, besos
    Ro

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